La castañera, con su alegre canción —“Yo soy la castañera. Castañas te vendo yo, son ricas y redonditas, todas de color marrón!”— representa un tierno símbolo del otoño. Esta viejecita recoge las castañas en el monte y las lleva a la ciudad, donde endulza con su presencia los días fríos y alegra a los niños y niñas con el aroma de las castañas asadas.
Un hermoso arquetipo del otoño, que nos invita a refugiarnos en el calor de las cosas simples, como compartir unas castañas calentitas y disfrutar juntos de esta estación tan acogedora y que da pie a la fiesta de la Castañada.
Comenzamos la jornada con el Morgenkreis haciendo la representación de un cuento de la castañera, una anciana que recolecta castañas en el monte, pero con tal mala fortuna y debido a su corta vista, recoge caracoles en vez de castañas. Os podéis imaginar su sorpresa! este cuento nos lo representó Selva que iba perfectamente ataviada para la ocasión. Cayó alguna historía más para mostrar como se vive en las casas catalanas la tradición de la Castanyada y acto seguido procedimos a preparar nuestras bolsitas donde irían las ricas castañas y los deliciosos panellets que acompañan las castañas, y que preparamos la semana anterior. En la pausa, hicimos una excepción y visionamos unos videos cortitos con más cuentos de la castañera y de una castaña que explotó de risa, es por ello que hoy día las castañas tienen la parte del culete más clara. Y claro está, en la merienda dimos buena cuenta de las ricas castañas y los panellets que también ofrecimos a los primeros padres y madres que iban llegando a Mikita. -Castañas y panellets riquísimos nos los quitan de las manos! Lecker,lecker!! Y como dice la canción: "Te puedes comer una, te puedes comer dos, con ellas te regalo alegría e ilusión" Chimpón!.


















































