Día de muertos 2025

Este año estuvimos preparando el Día de Muertos el viernes anterior a la celebración que teníamos planeada para el 3 de noviembre en Mikita. Ameris, mamá de Cosmo, y su hermanita Teya compartieron el Morgenkreis con el grupo de los Abejorros y trajeron para la ocasión unas “calacas” o calaveras que pintamos y que luego formaron parte de nuestro altar del Día de Muertos.

Mientras estábamos concentrados en nuestra labor, ¡se formó un grupo espectacular! Ameris y la mamá de Alicia, junto con una amiga que justo el día anterior había llegado a Berlín desde Puebla, México, se encargaron de la composición y decoración del altar, así como de la disposición de las ofrendas: alimentos, sal, agua, un espejo... y otros símbolos fundamentales dentro de la tradición mexicana, como el perrito guía Xoloitzcuintle o las características flores naranjas de cempasúchil.

¡El altar quedó precioso! Lo dejamos montado durante todo el fin de semana, a la espera de vuestras fotos de los difuntos.

El día de la celebración lo iniciamos con un Morgenkreis en el que la mamá de Alicia, Lilly, nos explicó cómo se celebra en México esta festividad y el significado de los diferentes elementos del altar. A continuación, los niños y niñas que quisieron mostraron sus fotos y, cada uno a su manera, compartieron recuerdos o historias familiares de las personas que aparecían en ellas.

Fueron momentos de gran emoción, con la sensación de que, al hablar de esos seres queridos, los teníamos más cerca, como si recordándolos siguieran vivos de alguna manera. Fue una oportunidad única para los más pequeños de conocer y honrar a aquellas personas o mascotas que ya no están, pero que también forman parte de su propio árbol familiar.

Seguimos con un hermoso cuento leído por Laura, mamá de Amelia: "Sapo y la canción del Mirlo"  Una historia esperanzadora sobre la muerte, vista como una transición que se mece con los ciclos de la naturaleza y que nos recuerda lo bello que hemos vivido, a la vez que celebra la nueva vida y lo que aún está por venir.

Y eso hicimos: abrazar la vida y festejar en honor a los momentos e historias compartidas con quienes ya partieron. Terminamos el Morgenkreis cantando "Chumbala Cachumbala", nos maquillamos como la elegante Catrina, saltamos, reímos, bailamos y repusimos fuerzas en la merienda con los deliciosos panes de muerto que prepararon nuestras invitadas de Puebla, junto con los que trajo Mariela, mamá de Dante.¡Muchas gracias! Y seguimos la fiesta con alegría, porque entendiendo y hablando de la muerte pudimos celebrar lo bonito de la vida y el estar vivos.